lunes, 2 de noviembre de 2015

Carta al director: Comer, ¿un placer o un estrés?

Siempre nos hemos alimentado sin preocuparnos por efectos secundarios, pero a día de hoy, esta simple necesidad, se ha vuelto suficientemente compleja como para ocasionarnos una gran inquietud.
Cada cierto tiempo, recibimos alguna noticia sobre los efectos perjudiciales que podemos tener al comer ciertos alimentos, todos tendrán alguna base más o menos científica, pero no debemos olvidar que pueden venir acompañados de intereses comerciales de algún sector económico o alimentario. La multitud de estudios e investigaciones, persiguen mejorar la salud de las personas, pero tantos, y a veces contradictorios, pueden producir efectos contrarios a los que se persiguen, ocasionando trastornos psicológicos, se supone que “mejora” una cosa, pero esto siempre queda en el aire, mientras que lo que sí podemos asegurar con cierta certeza, sería como mínimo inquietud en la sociedad. Tal vez… ¿podría definir esto a la sociedad actual? ¿conforme más avanzamos, más nos complicamos? ¿empleamos más tiempo en buscar problemas que soluciones?
Finalmente, todo esto, nos llevaría a una única conclusión, las investigaciones y estudios que tuvieran resultados generales, no muy concretos, producen más confusión que información, por este motivo, habría que sopesar mucho su publicación.

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