domingo, 18 de octubre de 2015

TAREA 3 (Texto argumentativo)

Las personas tenemos una necesidad natural de comunicarnos, siendo una de ellas la comunicación escrita. Intercambiar información será útil para los interlocutores, siempre habrá un aprendizaje o entretenimiento, por lo que es importante que el mensaje se transmita de la forma más correcta posible, no dando lugar a malentendidos.

Imaginemos que recibimos un texto con numerosas faltas de ortografía de otra persona. Ante esto, podríamos pensar que éste no puso mucho interés en hacerme llegar el mensaje, o incluso entender otra idea distinta a la que nos quería transmitir. Esto serían un par de razones a tener en cuenta a la hora de transmitir un mensaje escrito.

En los últimos años, el desarrollo de las nuevas tecnologías nos han ayudado a facilitar la comunicación, siendo posible conversar con una o varias personas a la vez, por lo tanto, para que la conversación fluya con total normalidad, sería necesario agilizarla, lo que nos lleva a “la economía del lenguaje”, omitiendo letras, tildes, signos de puntuación o incluso sustituir palabras por abreviaturas, es decir, todo se da por bueno si el mensaje ha sido entendido.

La propia discusión que había en Francia sobre la eliminación o no del acento circunflejo, la podríamos encontrar también en España si nos planteamos la supresión o no de la diéresis, y tal vez llegáramos a la misma conclusión que Francia, ya que en la mayoría de las ocasiones, se opta por una actitud conservadora, mantener lo existente.

Si tuviéramos que puntuar un examen donde hubiera faltas de ortografía, bajo mi valoración personal, no consideraría justo suspender a una persona que cometiera diversos errores ortográficos, si demuestra conocer la materia. Otra cosa sería que el examen fuera precisamente sobre ortografía. Sin embargo, esto no quiere decir que no haya que corregir dichos errores ortográficos, ya que conforme avancemos con los estudios, tal vez este aspecto sea más exigente.

La existencia de unas normas ortográficas estrictas, impiden la adaptación del lenguaje actual. Entendemos que siempre hay una evolución en los distintos aspectos de la sociedad, pero... ¿por qué no tenerlos en cuenta en este campo? De este modo siempre enriqueceríamos el lenguaje, sin que se convirtiera en otro idioma diferente, porque tampoco sería necesario.

En conclusión, en cualquier caso, deberíamos encontrar el punto de equilibrio entre lo tradicional y moderno del lenguaje, aunque por muy fácil que parezca, sería bastante complejo.

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