lunes, 13 de abril de 2015

Del pícaro del siglo XVI al actual

Para comenzar, me gustaría señalar una diferencia bastante evidente, como sería la de su posición económica. Los pícaros del siglo XVI se caracterizaban por no destacar económicamente, y los actuales, por el contrario, tendrían una buena posición económica.

En definitiva, los del siglo XVI se movían por necesidad, ya que no tenían trabajo, dando lugar a diversos delitos, que en muchas ocasiones como es normal, tendrían sus consecuencias.
Y los de ahora, lo harían básicamente por avaricia, actitud muy común en personas con una buena posición social, ya que al estar rodeados por tantas riquezas, nunca les parece suficiente, desean cada vez más y más.
 
Siguiendo los argumentos expuestos en los párrafos anteriores y si analizáramos la frase tan hecha de "el fin justifica los medios", podríamos concluir, que para los pícaros de ambas épocas, los medios son los mismos o parecidos, es decir, el engaño, la estafa, el fraude... pero sin embargo, los fines son distintos, unos tienen unos fines de cubrir sus necesidades básicas para vivir, como serían la alimentación, la indumentaria, el cobijo... y otros en cambio, sus fines son el lujo, la opulencia, la apariencia... nada que ver con unas necesidades básicas para subsistir.
 
Finalmente, me gustaría mencionar un claro ejemplo de pícaro del siglo XXI, Iñaki Urdangarin. Es una persona con una gran posición social, alto poder adquisitivo y sin embargo, se ha prestado a utilizar el engaño en forma de fraude o malversación de fondos, para tener más y más, es decir, simple avaricia, sin importarle si su comportamiento afectaba a su propia familia, incluso perjudicando a figuras del estado, como la Casa Real, así como las consecuencias penales y civiles que se pueden derivar de su comportamiento.
También podríamos mencionar un pícaro del siglo XVI, El Lazarillo de Tormes, que a modo de ejemplo podemos narrar una de sus picarescas, su relación con un clérigo:
 
El Clérigo
Segundo amo de Lázaro. Este representa el tema de la corrupción del clero, ya que este es avaro e inescrupuloso. El guardaba el pan de la misa en un arca para comérselo él sólo. Es inescrupuloso porque el ofrece a Lázaro comida que supuestamente había sido pulverizada por ratones. La avaricia del clérigo lo enciega de la realidad, razón por la cuál él piensa que habían ratones en su casa comiéndole el pan.
 

 

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